(3).jpg)
Hace menos de 2 meses que llegué de un viaje de 18 meses que hice alrededor del mundo, el cual despertó en mí un gran interés por la ecología. Mirando hacia atrás, no hay duda de que Nueva Zelanda fue uno de los lugares que más aportó a crear en mí el gran interés que hoy siento por el cuidado del medio ambiente. Y es que los neozelandeses tienen una conciencia por el cuidado de la naturaleza muy desarrollada. Es un país donde la gran mayoría de la gente es campesina (el grueso de la población vive en pequeños pueblos), donde el trekking y paseos al aire libre están a la orden del día y donde es muy común ver cultivo de vegetales en las casas.
En un momento dado tuvimos (en ese entonces estaba viajando con mi polola) la suerte de ser acogidos por una pareja de neozelandeses jubilados (pero muy activos, ambos seguían trabajando), en un momento de dificultad en el viaje. Nos vimos envueltos en un accidente automovilístico el cual dejó muy mal parado a nuestro auto (a nosotros no nos pasó nada), lo que nos llevó a cruzarnos con esta cálida y amable pareja y nos invitaron a alojar en su casa mientras arreglábamos el problema.
La verdad es que fuera de cautivarnos por su solidaridad y amor que nos entregaron de forma totalmente desinteresada, además nos impresionó su sano y ecológico estilo de vida. Ellos tenían una casa de unos 100 mts²y otros 50mts² de jardín, donde tenían un cultivo de variadas verduras como pimentones, tomates, zapallitos italianos, lechugas y otros. Me decían: “Manuel, para la comida vamos a necesitar un par de zapallitos y tomates…. Ahhh y tráeme también un ajicito por favor!!!”…. Qué maravilla se sentía el ir a cosechar las verduras desde el mismo jardín. Así se ahorraban unas cuantas idas al supermercado a la semana, comían verduras más frescas y muchas veces más ricas, y por supuesto gozaban de la belleza que le entregaba el cultivo al jardín, un despliegue de colores y formas maravillosas. Después de cada comida todos los residuos orgánicos generados eran depositados en un tarro grande de basura que usaban para compostar, el cual luego de obtener el preciado abono natural, era devuelto a la tierra del cultivo para entregarle más nutrientes a las verduras y más tarde a ellos mismos…wauuu que ciclo más maravilloso!!! Además de lo anterior la gran mayoría de la basura que generaban era reciclable (papeles, cartones, latas y plásticos), así que finalmente la cantidad de basura que enviaban a los vertederos era realmente mínima. Y probablemente lo más importante, a ellos no parecía serles de ningún esfuerzo, lo hacían con tal naturalidad y simpleza que daban ganas de aprender e imitarlos en ese mismo momento.
Nunca vi de forma tan clara lo fácil que es ser cuidadoso con el medio ambiente. Fue ahí cuando entendí el porqué del accidente que afortunadamente nos había tocado vivir, todo tenía un propósito, y este era aprender a ser más ecológicos, a desarrollar nuestra conciencia ecológica, a ver lo maravilloso que es ser parte del ciclo de la madre naturaleza.
Gracias Graham y Denniese Rogers!!!!
Paz y amor hermanos…. A cultivar vegetales!!!!!!!